Teorías de la felicidad de los filósofos

Esta filosofía de vida ha llevado a muchas confusiones a lo largo de la historia. Existe una interpretación que la asocia al hedonismo, por ejemplo. Sin embargo, Mill estableció que el mayor bien para el mayor número de personas es la fórmula correcta para calcular la felicidad general.Y aunque algunos placeres son de “calidad superior”, nada tienen que ver a nivel genérico con el ... Para Aristóteles, el más destacado de los filósofos metafísicos, la felicidad es la aspiración máxima de todos los seres humanos. La forma de alcanzarla, desde su punto de vista, es la virtud.Es decir que si se cultivan las virtudes más elevadas, se conseguirá ser feliz. En fin, su objetivo principal era que los políticos deberían convertirse en filósofos, pues establecía que 'el mundo no será justo hasta que los reyes se conviertan en filósofos o los filósofos en reyes'. Alcanzar la felicidad ha sido el elixir buscado por el ser humano, situación que se vislumbra de manera utópica, pero siempre ... La felicidad, esa sensación de plenitud, paz y serenidad que nos llena de alegría interior, y nos permite disfrutar de la vida, parece ser una quimera inalcanzable para la mayoría de la gente. Sin embargo, una encuesta reciente en Argentina sobre este tema, dio un resultado inesperado: más del 70% de las personas que fueron interrogadas ... Aristóteles afirma que la felicidad es una actividad de acuerdo a la virtud. El hombre feliz vive bien y obra bien (Cfr. Ar. Eth. Nic. 1098b 20). El obrar sigue al ser para la consecución de su finalidad. Aun cuando la manera de vivir la vida sea elegible, en tanto que somos seres naturales tenemos una finalidad. De manera más específica, la idea de felicidad nació en Grecia, y los primeros grandes pensadores la definieron a partir del placer ante la propia existencia. Opinión de los filósofos sobre la felicidad. Así, Tales de Mileto afirmaba que era feliz el que tenía salud, fortuna y un alma bien educada. Son muchos los pensadores que a lo largo de la historia han reflexionado sobre los secretos de la felicidad y cómo conseguirla. A continuación recopilamos las opiniones de doce de los filósofos ... Los transcendentales filósofos griegos del período clásico. Durante este tiempo, los filósofos de la cultura griega buscaron otros caminos enfocados a la felicidad de la persona, así, los conocimientos venían acompañados de prácticas, sin embargo, este concepto del bienestar se basaba más bien en obtener un logro personal.De esta manera, dentro de esta corriente centrada en los ... Todo esto ha hecho de este pensador uno de los filósofos más importantes de la historia, en especial dentro del ámbito de la Antigua Grecia. Artículo relacionado: 'La teoría de las ideas de Platón' 8. Aristóteles (384-322 a.C.) Alumno más reconocido de Platón, buscaba la esencia última del ser humano. Seguro que, en cualquiera de sus formas y con los elementos particulares que te resulten satisfactorios, la felicidad es una de las principales metas de tu vida y de la de los que te rodean. Sin embargo, en muchas ocasiones, aunque internamente sabemos perfectamente a qué nos referimos cuando hablamos de felicidad, no nos hemos parado a pensar en profundidad sobre tan ansiada meta.

Qué es el budismo (Jorge Luis Borges;Alicia Jurado)

2020.09.18 14:00 kong-dao Qué es el budismo (Jorge Luis Borges;Alicia Jurado)

Siddharta queda siete días en la soledad. Busca después a los ascetas que habitan en la selva; unos están vestidos de hierbas, otros de hojas. Todos se alimentan de frutos; unos comen una vez al día, otros cada dos días, otros cada tres (Nota propia: Adan y Eva también iban vestidos con hojas luego de comer "el fruto prohibido") Rinden culto al agua, al fuego, al sol o a la luna. Hay quien está parado en un pie y hay quienes duermen en un lecho de espinas.

Acaso no sea inútil señalar que el siglo VI a. de C., en que floreció el Buddha, fue un siglo de filósofos: Confucio, Lao Tse, Pitágoras y Heráclito fueron contemporáneos suyos.

Como Schopenhauer, los hindúes desdeñan la historia; carecen de sentido cronológico

La verdad, por escandalosa que sea, es que a los hindúes les importan más las ideas que las fechas y que los nombres propios.

El alma inmaterial es un espectador, un testigo, no un actor de las cosas. Cuando el cuerpo sutil o alma psíquica intuye esta verdad, cesa la unión del alma con la materia.

Como todas las religiones y filosofías del Indostán, el budismo presupone las doctrinas de los Vedas. La palabra Veda significa «sabiduría» y se aplica a una vasta serie de textos antiquísimos que, antes de ser fijados por la escritura, se transmitieron oralmente de generación en generación (Nota propia: Transmisión oral igual que el Taoismo y Confucionismo para evitar que los conocimientos sean "atrapados" por los que sabían leer y/o escribir)

Recordará el lector que Parménides análogamente negó que hubiera variedad en el mundo. Zenón de Elea, su discípulo, formuló sus paradojas para probar que las nociones corrientes del tiempo y del espacio conducen a resultados absurdos. Para Sankara hay un solo sujeto conocedor; su esencia es eterno presente.

Elige a su madre, la reina Maya (este nombre significa la fuerza mágica que crea el ilusorio universo), mujer de Suddhodana, que es rey en la ciudad de Kapilavastu, al sur del Nepal

Mara, dios del amor, del pecado y de la muerte, ataca entonces a Siddharta.(Nota propia: Mara: dios de la ilusión, es quien tienta a Buda cuando medita bajo "el árbol de la sabiduría" - situación similar cuando Jesús es tentado por el demonio en el monte)

Ya en los Vedas, Dios es el Hechicero que crea el mundo aparencial mediante la fuerza mágica de Maya, la ilusión (...) No existen Maya y Dios; Maya es un atributo de Dios, como el calor y el resplandor son atributos del fuego (...) El cosmos es la ilusión cósmica; el cuerpo, el Yo y la noción de Dios como creador son facetas parciales de esa ilusión.

La salvación debe buscarse en el Vedanta, que enseña la irrealidad de las cosas y la realidad de una sola cosa indeterminada: Dios o el alma. El Vedanta debe ser estudiado con un maestro, cuya lección final será: «Tú eres Brahman».

Como todas las religiones y filosofías del Indostán, el budismo presupone las doctrinas de los Vedas. La palabra Veda significa «sabiduría» y se aplica a una vasta serie de textos antiquísimos que, antes de ser fijados por la escritura, se transmitieron oralmente de generación en generación. El Korán es un libro sagrado, la Biblia es un conjunto de obras que fueron declaradas canónicas por diversos concilios; la índole divina de los Vedas ha sido en cambio reconocida en la India desde una época inmemorial. Himnos, plegarias, incantaciones, fórmulas mágicas, letanías, comentarios místicos y teológicos, meditaciones ascéticas e interpretaciones filosóficas integran los Vedas. Se entiende que son obra de la divinidad que, al cabo de cada una de las infinitas aniquilaciones del universo, los revela a Brahma; este, mediante las palabras de los Vedas, que son eternas, crea un nuevo universo. Así, la palabra piedra es necesaria para que haya piedras en cada nuevo ciclo cósmico.
La más famosa de las escuelas filosóficas, el Vedanta, tiene su raíz en los Vedas; Vedanta quiere decir «Final» o «Culminación de los Vedas». Se trata de un monismo panteísta, afín a las doctrinas occidentales de Parménides, Spinoza y Schopenhauer. Para el Vedanta hay una sola realidad, diversamente llamada Brahman (Dios) o Atman (alma), según la consideremos objetiva o subjetivamente. Esta realidad es impersonal y única; ni en el universo ni en Dios hay multiplicidad. Recordará el lector que Parménides análogamente negó que hubiera variedad en el mundo. Zenón de Elea, su discípulo, formuló sus paradojas para probar que las nociones corrientes del tiempo y del espacio conducen a resultados absurdos. Para Sankara hay un solo sujeto conocedor; su esencia es eterno presente.
Brahman destruye y crea el universo cíclicamente: ambas operaciones son de índole mágica o alucinatoria. Ya en los Vedas, Dios es el Hechicero que crea el mundo aparencial mediante la fuerza mágica de Maya, la ilusión. Dos motivos de muy diversa índole han sido sugeridos para justificar las periódicas emanaciones y aniquilaciones del universo; para unos, el proceso cósmico es natural e involuntario como la respiración; para otros es un juego infinito de la ociosa divinidad. Recordemos la sentencia de Heráclito: «El tiempo es un niño que juega a las damas; un niño ejerce el poder real», y el verso del místico alemán del siglo XVII, Angelus Silesius: «Todo esto es un juego que ejecuta la divinidad».

La doctrina del Vedanta se resume en dos afamadas sentencias: Tat twuam asi (Eso eres tú) y Aham brahmasmi (Soy Brahman). Ambas afirman la identidad de Dios y del alma, de uno y el universo. Esto quiere decir que el eterno principio de todo ser, que proyecta y disipa mundos, está en cada uno de nosotros pleno e indivisible. Si se destruyera el género humano y se salvara un solo individuo, el universo se salvaría con él (Nota personal: Si se salva un ser humano, también se salvaría la ilusión)
Otros maestros del Vedanta agregan que el error fundamental de las almas es identificarse con los cuerpos que habitan y buscar placeres sensuales, que las atan al mundo y son causa de sucesivas reencarnaciones.(Nota propia: Libro Tibetano de los Muertos) La ejecución desinteresada de los deberes que los Vedas imponen conduce a la salvación. Debemos amar al Creador, no a las criaturas.
Después de la muerte, el alma liberada es, a semejanza de Dios, pura conciencia, pero no se confunde con Dios, que es infinito. Esta es la doctrina de Ramanuja; otros afirman que las almas individuales se pierden en la divinidad como la gota del rocío en el mar.
(...)Schopenhauer escribe: «Uno son el torturador y el torturado. El torturador se equivoca, porque cree no participar en el sufrimiento; el torturado se equivoca, porque cree no participar en la culpa».

Los dioses viven muchos siglos, pero no son inmortales. Algunos habitan la cumbre del monte Meru; otros, palacios suspendidos en el aire. A medida que la jerarquía es más alta, los goces son menos físicos; la unión de los dioses inferiores es semejante a la de los hombres; luego, en categorías más elevadas, se realiza mediante el beso, la caricia, la sonrisa o la contemplación. No hay concepción ni nacimiento; los hijos, ya de cinco a diez años de edad, aparecen de pronto sobre las rodillas de la diosa o del dios que es su madre o su padre (según la tradición hebrea, Adán tenía treinta y tres años en el momento en que fue creado). Los dioses de la segunda región ignoran los deleites sensuales: su alimento es la alegría y sus cuerpos están hechos de materia sutil. Oyen y ven, pero carecen de gusto, olfato y tacto. En la tercera región los dioses son incorpóreos y viven en un puro éxtasis contemplativo que puede extenderse a veinte, cuarenta, sesenta u ochenta mil períodos cósmicos.

Para Schopenhauer, hay en el mundo una sola esencia, la Voluntad, que asume todas las formas del universo; la transmigración es un mito que presenta de un modo sucesivo esa realidad eterna y ubicua.

Hemos dicho que cada encarnación determina la subsiguiente; esta determinación constituye lo que las escuelas filosóficas de la India llaman el karma. La palabra es sánscrita y deriva de la raíz kri, que significa «hacer» o «crear». El karma es la obra que incesantemente estamos urdiendo; todos los actos, todas las palabras, todos los pensamientos —quizá todos los sueños— producen, cuando el hombre muere, otro cuerpo (de dios, de hombre, de animal, de ángel, de demonio, de réprobo) y otro destino. Si el hombre muere con anhelo de vida en su corazón, vuelve a encarnar; es como si, al morir, plantara una semilla.

Radhakrishnan ha definido el karma como la ley de la conservación de la energía moral. También podemos considerarlo una interpretación ética de la ley de causalidad
El karma obra de un modo impersonal. No hay una divinidad de tipo jurídico que distribuye castigos y recompensas; cada acto lleva en sí el germen de una recompensa o de un castigo que pueden no ocurrir inmediatamente, pero que son fatales.

La teoría platónica o pitagórica de la transmigración presupone un alma que transmigra, una pura esencia inmortal que se aloja en un cuerpo y después en otro; el budismo, en cambio, niega la existencia de un Yo y recurre al karma para asegurar una continuidad de las diversas vidas.

En el budismo hay seis condiciones para el hombre después de la muerte. Se las llama los Seis Caminos de la Transmigración y se las enumera así: 1) La condición de dios (deva). Estos seres han sido heredados de la mitología indostánica y, según ciertas autoridades, son treinta y tres: once para cada uno de los tres mundos. Deva y Deus proceden de la raíz div, que significa «resplandecer». 2) La condición de hombre. Esta es la más difícil de lograr (...) sólo los hombres pueden alcanzar el nirvana. 3) La condición de asura. Los asuras son enemigos de los devas. Afines a los asuras son los nagas, serpientes de rostro humano (Nota personal: ver diosa taoista Nuwa) que moran en palacios subterráneos, donde conservan los libros esotéricos del budismo. 4) La condición animal. La zoología budista los clasifica en cuatro especies: los que no tienen pies, los que tienen dos pies, los que tienen cuatro pies y los que tienen muchos pies. Los jatakas refieren vidas anteriores del Buddha en cuerpos de animales. 5) La condición de preta. Son réprobos atormentados por el hambre y la sed; su vientre puede ser del tamaño de una montaña y su boca como el ojo de una aguja. Son negros, amarillos o azules, llenos de lepra y sucios. Algunos devoran chispas, otros quieren devorar su propia carne. Suelen animar los cadáveres y merodear por los cementerios (Nota personal: ¿Necromantes?) 6) La condición de ser infernal. Sufren en lugares subterráneos, pero también pueden estar confinados en una roca, un árbol, una casa o una vasija. El Juez de las Sombras habita en el centro de los infiernos y pregunta a los pecadores si no han visto al primer mensajero de los dioses (un niño), al segundo (un anciano), al tercero (un enfermo), al cuarto (un hombre torturado por la justicia), al quinto (un cadáver ya corrompido). El pecador los ha visto, pero no ha comprendido que eran símbolos y advertencias. El Juez lo condena al Infierno de Bronce, que tiene cuatro ángulos y cuatro puertas; es inmenso y está lleno de fuego. Al fin de muchos siglos una de las puertas se entreabre: el pecador logra salir y entra en el Infierno de Estiércol. Al fin de muchos siglos puede huir y entra en el Infierno de Perros. De este, al cabo de siglos, pasará al Infierno de Espinas, del que regresará al Infierno de Bronce.

Predica una Vía Media: el Sagrado Óctuple Sendero, al que conducen las Cuatro Nobles Verdades. Estas verdades son: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, la aniquilación del sufrimiento y el camino que lleva a la aniquilación del sufrimiento, o sea, el Óctuple Sendero (...) ¿Qué es el sufrimiento? El Buddha responde: «Es nacer, envejecer, enfermarse, estar con lo que se odia, no estar con lo que se ama, desear y anhelar y no conseguir». ¿Cuál es el origen del sufrimiento? ¿Cuál es el camino que lleva a la aniquilación del sufrimiento? El Buddha responde: «Es el Sagrado Óctuple Sendero: recto conocimiento, recto pensamiento, rectas palabras, rectas obras, recta vida, recto esfuerzo, recta consideración y recta meditación». Estas normas integran una Vía Media (Nota personal: Confucio - El Justo Medio) (...) La doctrina, observa Köppen, no es dogmática ni especulativa; es moral y práctica.

Nirvana es la palabra sánscrita que, etimológicamente, vale por «apagamiento», «extinción»; también cabría traducir «el extinguirse» o «el apagarse».

En cambio, el budismo niega, adelantándose a Hume, la conciencia y la materia, el objeto y el sujeto, el alma y la divinidad. Para las Upanishadas, el proceso cósmico es el sueño de un dios; para el budismo, hay un sueño sin soñador. Detrás del sueño y bajo el sueño no hay nada. El Nirvana es la única salvación (...) Schopenhauer, que tanto ha influido en las interpretaciones occidentales de la doctrina del Buddha, considera que Nirvana es un eufemismo de la palabra nada (...) Alcanzado el Nirvana, antes de la muerte, las acciones del santo ya no proyectan karma alguno; puede prodigar bondades o cometer crímenes, y estos no engendran recompensa ni castigo, ya que está libre de la Rueda y no renacerá.

Para nosotros, la extinción de una llama equivale a su aniquilamiento; para los hindúes, la llama existe antes de que la enciendan y perdura después de apagada. Encender un fuego es hacerlo visible; apagarlo, es hacerlo desaparecer, no destruirlo (...) Lo mismo ocurre con la conciencia, según el Buddha: cuando habita el cuerpo la percibimos; cuando muere el cuerpo desaparece, pero no cesa de existir.

De Aristóteles se dijo que por la mañana confiaba sus pensamientos íntimos a unos pocos alumnos; por la tarde, comunicaba a un grupo más amplio una versión popular. La primera doctrina era la esotérica; la otra, la exotérica. Lo mismo ocurre con Pitágoras y con Platón y, también, con el Buddha.

El ideal del Buddha ha sido reemplazado por el del Bodhisattva, un hombre que se propone llegar a Buddha al cabo de innumerables encarnaciones.

El Hinayana afirma que en el Nirvana desaparecerán la vista, el tacto, el olfato, el gusto y la audición, y compara al elegido con una lámpara apagada. Nagarjuna declara que lo que no existe no puede desaparecer ni continuar. El Nirvana equivale a la concepción de que nada existe; el Samsara ya es el Nirvana y se identifica con el principio absoluto que hay detrás de las apariencias. El hombre que sabe que no es ha alcanzado el Nirvana; el vasto universo astronómico no es menos irreal que ese hombre. Quien se confunde con los otros y con todo lo otro ya ha logrado la meta (Nota personal: taoismo)

En uno de los tratados que se titulan Ápice de la Sabiduría, se lee que todo, para el sabio, es mera vacuidad, mero nombre; también es mera vacuidad y mero nombre el Ápice de la Sabiduría (Nota personal: taoismo)

Hay una carrera intermedia, la del Pratyeka Buddha, el santo solitario que, sin ayuda de maestros, llega a ser Buddha, pero que no puede comunicar su iluminación.

En el Hinayana no hay sacerdotes,hay monjes; el lamaísmo, en cambio, nos muestra una vistosa jerarquía, cuyas dos cabezas —el Dalai-Lama o Glorioso Rey y el Pantchen-Lama o Glorioso Maestro— ejercieron, como los Papas medievales, el poder temporal y espiritual.

(...) el lamaísmo, como la doctrina cristiana, concede una decisiva importancia a la hora de la agonía. Llegada esa hora, o aun después de la muerte, un sacerdote lee al moribundo o al cadáver el libro que se llama Bardo-Thödol o Liberación por el oído, que consta de una serie de instrucciones para el viajero en los reinos de la muerte (...) Una vez enterrado el cadáver, la ceremonia continúa; su duración es de cuarenta y nueve días y se ejecuta ante una efigie que representa al muerto. La efigie finalmente se quema.

El confucianismo es menos una religión que un sistema ético y social; el taoísmo enseña, como el budismo, la irrealidad del universo. Es famosa la parábola de Chuang-Tzu, otro de sus maestros: «Chuang-Tzu soñó que era una mariposa y no sabía, al despertar, si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre».

Cuando en el año 526 el patriarca Bodhidharma arribó a la China, el emperador se jactó de los numerosos monasterios que había fundado y de la cantidad creciente de monjes; Bodhidharma le dijo que tales cosas pertenecían al mundo de las apariencias y que no había ganado ningún mérito. Luego, se retiró a meditar. Según una leyenda, pasó nueve años en silencio ante un muro, donde quedó impresa su imagen. Fundó la secta de la meditación (Ch’an), que daría origen en el Japón al budismo Zen.
(...)
Los monjes eran, por lo regular, gente ignorante reclutada entre los campesinos y tampoco recibían una instrucción general en el monasterio.

El budismo tántrico cree que la iluminación sólo puede obtenerse por medio de una doctrina esotérica que el maestro, el guru, enseña oralmente al discípulo, el chela, y que no podemos hallar en las escrituras sagradas. Las prácticas comprenden tres métodos: la repetición de fórmulas, los gestos y danzas rituales y la meditación que nos identifica con determinadas divinidades (...) Para ayudar a la imaginación existe una tradición pictórica: ciertos mándalas representan a las divinidades y otros son símbolos de los Buddhas o del universo.

(...) el primer ejemplo de intuición instantánea que en el Japón se llama satori; equivale a lo que sentimos al percibir de golpe la respuesta a una adivinanza, la gracia de un chiste o la solución de un problema.
(...)
Nuestros hábitos mentales obedecen a los conceptos de sujeto y de objeto, de causa y efecto, de lo probable y de lo improbable y a otros esquemas de orden lógico que nos parecen evidentes; la meditación, que puede exigir muchos años, nos libra de ellos y nos prepara para ese súbito relámpago: el satori.
Desconfiar del lenguaje, de los sentidos, de la realidad del pasado propio o ajeno y aun de la existencia del Buddha, son algunas de las disciplinas que debe imponerse el adepto. (Nota personal: Desconfiar, cuestionar, dudar, filosofar)

Para provocar el satori, el método más común es el empleo del koan, que consiste en una pregunta cuya respuesta no corresponde a las leyes lógicas.

«La felicidad es de aquel que tiene nada, que ha dominado la doctrina y ha alcanzado la sabiduría. Mira cómo sufre el que tiene algo. El hombre está encadenado al hombre».

Aclaremos que infinito no es, para el budismo, un sinónimo de indefinido o de innumerable; significa, como en las matemáticas, una serie sin principio ni fin. Nuestro pasado no es menos vasto ni menos insondable que nuestro futuro.
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2019.11.25 22:07 genaroaguirre Diapositivas

Modernidad y posmodernidad

El hombre en ambas etapas
Modernidad
El mundo nuevo inaugurado por el hombre cuando, despertó del sueño dogmático de la Edad Media se puso a mirar y admirar el mundo real y concreto en que vivía .
posmodernidad
El hombre posmoderno pone en duda todos los logros de la modernidad debido a los fracasos sufridos en ese periodo.
El hombre moderno cree en la exclusividad de la razón para conocer la verdad y sospecha del dogma teológico. Establece como normas la verificación, la coherencia racional, la comprobación empírica, la duda metódica.
Epígrafe: El símbolo del hombre moderno es Prometeo, personaje de la mitología griega que engañó a los dioses, haciendo que ellos recibieran las peores partes de cualquier animal sacrificado, y los seres humanos, la mejor.
La liberación individual. El hombre postula su libertad incondicionada para regir su destino y combate toda forma de sujeción a la monarquía absoluta, al poder económico de grupos o clases, al poder del estado.
La cultura de la logósfera. Se valora lo técnico, científico y la inteligencia lógico-matemática.
El rechazo de la razón. Prioriza los sentimientos y la inteligencia emocional.
La cultura de la ionósfera. Importa más lo vivencial, lo cercano.
El desencanto de la idea de progreso. El hombre posmoderno pierde la fe en el progreso y considera que la situación no cambiará.
La casuística. No se consideran los principios o las teorías éticas para resolver los problemas morales, sino que se recurre a la opinión mayoritaria.
El hedonismo. La felicidad es fugaz, por lo tanto hay que vivir plenamente el momento.
La liberación de las supersticiones.
Los grandes ideales. El hombre moderno pretende transformar el mundo, explotar la naturaleza; tiene la fe ciega en el progreso y un optimismo generalizado.
El etnocentrismo. La modernidad considera las culturas europea y norteamericana como superiores a otras.
La idealización de la democracia, el patriotismo y el anticolonialismo.
El culto a la imagen. La apariencia física, la estética, el consumismo y el individualismo son los valores predominantes.
El consumismo. Se desvanece la mentalidad moderna de privilegiar el ahorro, reemplazada por el vivir de créditos.
La decepción de la democracia. El estado es un mal administrador.
El supuesto de que todo lo dado se expresa en algún dualismo:
Alma-cuerpo: dualismo marcado por Descartes, considerado como el padre de la filosofía moderna.
Consciente-inconsciente: dualismo que introdujo Sigmund Freud.
Base-superestructura: dualismo planteado por Carl Marx.
La relatividad cultural. El etnocentrismo moderno es reemplazado por la creencia de que existe una pluralidad de realidades y que los mundos culturales son diversos, pero igualmente verdaderos y reales.
Epígrafe: El personaje mitológico Narciso es el símbolo del hombre posmoderno, por ser una alegoría del culto a la imagen.
Jean françois lyotard
Explicaba la posibilidad de plantear el surgimiento de un nuevo modo de pensar distinto al moderno (posmoderno) con base en lo que el denomina la incredulidad hacia los meta relatos.
Meta relato: Un meta relato es una explicación legitimadora acerca de un fenómeno, un acontecimiento o el mundo en general. Los mitos y las narraciones fundacionales de las distintas religiones son un ejemplo de ellos.
A partir de las ultimas décadas del siglo XIX y a lo largo del siglo XX aparecen distintas señales de incredulidad hacia los meta relatos en el campo del área científica. Se despertó una desconfianza ya que muchos de los adelantos científicos de los cuales se esperaba desarrollo y bienestar solo provocaban efectos negativos tales como la maquina de vapor que ocasiono cambios en el ambiente y paisaje, así como el desempleo de miles de personas.
Guerras mundiales
Las guerras mundiales solo constituyeron la prueba mas contundente de que la humanidad no avanzaba hacia un futuro ideal ni consolidaba el imperio de la razón, sino que había perdido el control de sus propias facultades y potencias. El ser humano había creado todo aquello de lo que era capaz en virtud de sus conocimientos y capacidades, pero en ningún momento había considerado si era lo correcto. La crisis de la modernidad no solo estuvo en el área filosófica, sino también en el arte, la política, la economía, la vida social y la cultura.
Todos estos cambios en actitudes, valores y propuestas que se derivaron de esta etapa se le denomino condición posmoderna.
2DA DIAPOSITIVA

EXISTENCIALISMO

El existencialismo es un movimiento filosófico cuyo postulado fundamental es que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas. La corriente de manera general destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda.
ORÍGENES
El existencialismo surge en Europa, tiene sus antecedentes en el siglo XIX, sin embargo, recién toma nombre en el siglo XX tras la Primera y Segunda Guerra Mundial. De hecho Soren Kierkegaard fue quien inventó el término «Existencialista». Los pensadores se preguntaron explícitamente: ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Para o por qué existe el ser?, ¿Existe la libertad total?.
TIPOS
En términos de la existencia e importancia de Dios, se pueden mencionar:
*Existencialismo Ateo
- Representado por Jean-Paul Charles Aymard Sartre.
- Niega la existencia de Dios, por tanto no existe la naturaleza humana, el hombre es lo que él mismo se ha hecho.
- «La existencia precede a la esencia»
*Existencialismo Cristiano
- Representado por Søren Kierkegaard.
- Defendió la idea de un cambio de fe en el modo de vida cristiano que aunque incomprensible y lleno de riesgos, era el único compromiso que , según creía podía salvar al individuo de la desesperación.
- «Las cosas más importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia.»
*Existencialismo Agnóstico
- Representado por Martin Heidegger y Albert Camus.
- La existencia o no de Dios es una cuestión irrelevante para la existencia humana.
- Dios puede o no existir. Y el problema, tan sólo por tener una idea firme, no soluciona los problemas metafísicos del hombre.
Jean-Paul Charles Aymard Sartre
París 21 de junio de 1905 - 15 de abril de 1980).
Conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista.
Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir.
-INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
La educación existencialista le da gran importancia al aspecto emocional, afectivo y sensible.
Recomienda un currículo donde las artes y las humanidades prevalezcan.
Considera que las Humanidades son las que ejercen el mejor impacto humano, pues le muestra su sufrimiento, inquietudes, odio, amor, incertidumbres.
-INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
La educación existencialista le da gran importancia al aspecto emocional, afectivo y sensible.
Recomienda un currículo donde las artes y las humanidades prevalezcan.
Considera que las Humanidades son las que ejercen el mejor impacto humano, pues le muestra su sufrimiento, inquietudes, odio, amor, incertidumbres.
3RA DIAPOSITIVA

Søren Kierkegaard

Kierkegaard
2do: ético
• Vida de reglas universales y necesarias
• Vida precisa y racionalizada
Límite:
Se da cuenta de que vale más el deber que el amor, la ley que la religión.
Esto Lo ayuda a buscar algo más
3ro: religioso
Angustia: ante la nada
Por ser finitos, limitados, experimentamos nuestra nada, pero eso también nos abre a Dios,nos revela nuestro deseo de infinito
• Experiencia religiosa
• Cristo, camino de salvación
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2019.11.22 06:19 miriamflores01 DIAPOSITIVAS

Modernidad y posmodernidad

El hombre en ambas etapas
Modernidad
El mundo nuevo inaugurado por el hombre cuando, despertó del sueño dogmático de la Edad Media se puso a mirar y admirar el mundo real y concreto en que vivía .
posmodernidad
El hombre posmoderno pone en duda todos los logros de la modernidad debido a los fracasos sufridos en ese periodo.
El hombre moderno cree en la exclusividad de la razón para conocer la verdad y sospecha del dogma teológico. Establece como normas la verificación, la coherencia racional, la comprobación empírica, la duda metódica.
Epígrafe: El símbolo del hombre moderno es Prometeo, personaje de la mitología griega que engañó a los dioses, haciendo que ellos recibieran las peores partes de cualquier animal sacrificado, y los seres humanos, la mejor.
La liberación individual. El hombre postula su libertad incondicionada para regir su destino y combate toda forma de sujeción a la monarquía absoluta, al poder económico de grupos o clases, al poder del estado.
La cultura de la logósfera. Se valora lo técnico, científico y la inteligencia lógico-matemática.
El rechazo de la razón. Prioriza los sentimientos y la inteligencia emocional.
La cultura de la ionósfera. Importa más lo vivencial, lo cercano.
El desencanto de la idea de progreso. El hombre posmoderno pierde la fe en el progreso y considera que la situación no cambiará.
La casuística. No se consideran los principios o las teorías éticas para resolver los problemas morales, sino que se recurre a la opinión mayoritaria.
El hedonismo. La felicidad es fugaz, por lo tanto hay que vivir plenamente el momento.
La liberación de las supersticiones.
Los grandes ideales. El hombre moderno pretende transformar el mundo, explotar la naturaleza; tiene la fe ciega en el progreso y un optimismo generalizado.
El etnocentrismo. La modernidad considera las culturas europea y norteamericana como superiores a otras.
La idealización de la democracia, el patriotismo y el anticolonialismo.
El culto a la imagen. La apariencia física, la estética, el consumismo y el individualismo son los valores predominantes.
El consumismo. Se desvanece la mentalidad moderna de privilegiar el ahorro, reemplazada por el vivir de créditos.
La decepción de la democracia. El estado es un mal administrador.
El supuesto de que todo lo dado se expresa en algún dualismo:
Alma-cuerpo: dualismo marcado por Descartes, considerado como el padre de la filosofía moderna.
Consciente-inconsciente: dualismo que introdujo Sigmund Freud.
Base-superestructura: dualismo planteado por Carl Marx.
La relatividad cultural. El etnocentrismo moderno es reemplazado por la creencia de que existe una pluralidad de realidades y que los mundos culturales son diversos, pero igualmente verdaderos y reales.
Epígrafe: El personaje mitológico Narciso es el símbolo del hombre posmoderno, por ser una alegoría del culto a la imagen.
Jean françois lyotard
Explicaba la posibilidad de plantear el surgimiento de un nuevo modo de pensar distinto al moderno (posmoderno) con base en lo que el denomina la incredulidad hacia los meta relatos.
Meta relato: Un meta relato es una explicación legitimadora acerca de un fenómeno, un acontecimiento o el mundo en general. Los mitos y las narraciones fundacionales de las distintas religiones son un ejemplo de ellos.
A partir de las ultimas décadas del siglo XIX y a lo largo del siglo XX aparecen distintas señales de incredulidad hacia los meta relatos en el campo del área científica. Se despertó una desconfianza ya que muchos de los adelantos científicos de los cuales se esperaba desarrollo y bienestar solo provocaban efectos negativos tales como la maquina de vapor que ocasiono cambios en el ambiente y paisaje, así como el desempleo de miles de personas.
Guerras mundiales
Las guerras mundiales solo constituyeron la prueba mas contundente de que la humanidad no avanzaba hacia un futuro ideal ni consolidaba el imperio de la razón, sino que había perdido el control de sus propias facultades y potencias. El ser humano había creado todo aquello de lo que era capaz en virtud de sus conocimientos y capacidades, pero en ningún momento había considerado si era lo correcto. La crisis de la modernidad no solo estuvo en el área filosófica, sino también en el arte, la política, la economía, la vida social y la cultura.
Todos estos cambios en actitudes, valores y propuestas que se derivaron de esta etapa se le denomino condición posmoderna.
2DA DIAPOSITIVA

EXISTENCIALISMO

El existencialismo es un movimiento filosófico cuyo postulado fundamental es que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas. La corriente de manera general destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda.
ORÍGENES
El existencialismo surge en Europa, tiene sus antecedentes en el siglo XIX, sin embargo, recién toma nombre en el siglo XX tras la Primera y Segunda Guerra Mundial. De hecho Soren Kierkegaard fue quien inventó el término «Existencialista». Los pensadores se preguntaron explícitamente: ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Para o por qué existe el ser?, ¿Existe la libertad total?.
TIPOS
En términos de la existencia e importancia de Dios, se pueden mencionar:
*Existencialismo Ateo
- Representado por Jean-Paul Charles Aymard Sartre.
- Niega la existencia de Dios, por tanto no existe la naturaleza humana, el hombre es lo que él mismo se ha hecho.
- «La existencia precede a la esencia»
*Existencialismo Cristiano
- Representado por Søren Kierkegaard.
- Defendió la idea de un cambio de fe en el modo de vida cristiano que aunque incomprensible y lleno de riesgos, era el único compromiso que , según creía podía salvar al individuo de la desesperación.
- «Las cosas más importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia.»
*Existencialismo Agnóstico
- Representado por Martin Heidegger y Albert Camus.
- La existencia o no de Dios es una cuestión irrelevante para la existencia humana.
- Dios puede o no existir. Y el problema, tan sólo por tener una idea firme, no soluciona los problemas metafísicos del hombre.
Jean-Paul Charles Aymard Sartre
París 21 de junio de 1905 - 15 de abril de 1980).
Conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista.
Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir.
-INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
La educación existencialista le da gran importancia al aspecto emocional, afectivo y sensible.
Recomienda un currículo donde las artes y las humanidades prevalezcan.
Considera que las Humanidades son las que ejercen el mejor impacto humano, pues le muestra su sufrimiento, inquietudes, odio, amor, incertidumbres.
-INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
La educación existencialista le da gran importancia al aspecto emocional, afectivo y sensible.
Recomienda un currículo donde las artes y las humanidades prevalezcan.
Considera que las Humanidades son las que ejercen el mejor impacto humano, pues le muestra su sufrimiento, inquietudes, odio, amor, incertidumbres.
3RA DIAPOSITIVA

Søren Kierkegaard

Kierkegaard
2do: ético
• Vida de reglas universales y necesarias
• Vida precisa y racionalizada
Límite:
Se da cuenta de que vale más el deber que el amor, la ley que la religión.
Esto Lo ayuda a buscar algo más
3ro: religioso
Angustia: ante la nada
Por ser finitos, limitados, experimentamos nuestra nada, pero eso también nos abre a Dios,nos revela nuestro deseo de infinito
• Experiencia religiosa
• Cristo, camino de salvación
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2019.11.22 06:05 cesareo8 diapositivas

****Primera diapo
Modernidad y posmodernidad
El hombre en ambas etapas
• Modernidad
El mundo nuevo inaugurado por el hombre cuando, despertó del sueño dogmático de la Edad Media se puso a mirar y admirar el mundo real y concreto en que vivía .
• posmodernidad
El hombre posmoderno pone en duda todos los logros de la modernidad debido a los fracasos sufridos en ese periodo.
El hombre moderno cree en la exclusividad de la razón para conocer la verdad y sospecha del dogma teológico.
Establece como normas la verificación, la coherencia racional, la comprobación empírica, la duda metódica.
Epígrafe: El símbolo del hombre moderno es Prometeo, personaje de la mitología griega que engañó a los dioses, haciendo que ellos recibieran las peores partes de cualquier animal sacrificado, y los seres humanos, la mejor.
La liberación individual. El hombre postula su libertad incondicionada para regir su destino y combate toda forma de sujeción a la monarquía absoluta, al poder económico de grupos o clases, al poder del estado.
La cultura de la logósfera. Se valora lo técnico, científico y la inteligencia lógico-matemática.
El rechazo de la razón. Prioriza los sentimientos y la inteligencia emocional.
La cultura de la ionósfera. Importa más lo vivencial, lo cercano.
El desencanto de la idea de progreso. El hombre posmoderno pierde la fe en el progreso y considera que la situación no cambiará.
La casuística. No se consideran los principios o las teorías éticas para resolver los problemas morales, sino que se recurre a la opinión mayoritaria.
El hedonismo. La felicidad es fugaz, por lo tanto hay que vivir plenamente el momento.
La liberación de las supersticiones.
Los grandes ideales. El hombre moderno pretende transformar el mundo, explotar la naturaleza; tiene la fe ciega en el progreso y un optimismo generalizado.
El etnocentrismo. La modernidad considera las culturas europea y norteamericana como superiores a otras.
La idealización de la democracia, el patriotismo y el anticolonialismo.
El culto a la imagen. La apariencia física, la estética, el consumismo y el individualismo son los valores predominantes.
El consumismo. Se desvanece la mentalidad moderna de privilegiar el ahorro, reemplazada por el vivir de créditos.
La decepción de la democracia. El estado es un mal administrador.
El supuesto de que todo lo dado se expresa en algún dualismo:
Alma-cuerpo: dualismo marcado por Descartes, considerado como el padre de la filosofía moderna.
Consciente-inconsciente: dualismo que introdujo Sigmund Freud.
Base-superestructura: dualismo planteado por Carl Marx.
La relatividad cultural. El etnocentrismo moderno es reemplazado por la creencia de que existe una pluralidad de realidades y que los mundos culturales son diversos, pero igualmente verdaderos y reales.
Epígrafe: El personaje mitológico Narciso es el símbolo del hombre posmoderno, por ser una alegoría del culto a la imagen.
Jean françois lyotard
Explicaba la posibilidad de plantear el surgimiento de un nuevo modo de pensar distinto al moderno (posmoderno) con base en lo que el denomina la incredulidad hacia los meta relatos.
Meta relato
Un meta relato es una explicación legitimadora acerca de un fenómeno, un acontecimiento o el mundo en general.
Los mitos y las narraciones fundacionales de las distintas religiones son un ejemplo de ellos.
A partir de las ultimas décadas del siglo XIX y a lo largo del siglo XX aparecen distintas señales de incredulidad hacia los meta relatos en el campo del área científica.
Se despertó una desconfianza ya que muchos de los adelantos científicos de los cuales se esperaba desarrollo y bienestar solo provocaban efectos negativos tales como la maquina de vapor que ocasiono cambios en el ambiente y paisaje, así como el desempleo de miles de personas.
Guerras mundiales
Las guerras mundiales solo constituyeron la prueba mas contundente de que la humanidad no avanzaba hacia un futuro ideal ni consolidaba el imperio de la razón, sino que había perdido el control de sus propias facultades y potencias.
El ser humano había creado todo aquello de lo que era capaz en virtud de sus conocimientos y capacidades, pero en ningún momento había considerado si era lo correcto.
La crisis de la modernidad no solo estuvo en el área filosófica, sino también en el arte, la política, la economía, la vida social y la cultura.
Todos estos cambios en actitudes, valores y propuestas que se derivaron de esta etapa se le denomino condición posmoderna.
****Segunda diapo
EXISTENCIALISMO
El existencialismo es un movimiento filosófico cuyo postulado fundamental es que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas. La corriente de manera general destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda.
— ORÍGENES
El existencialismo surge en Europa, tiene sus antecedentes en el siglo XIX, sin embargo, recién toma nombre en el siglo XX tras la Primera y Segunda Guerra Mundial.
De hecho Soren Kierkegaard fue quien inventó el término «Existencialista».
Los pensadores se preguntaron explícitamente: ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Para o por qué existe el ser?, ¿Existe la libertad total?.
— TIPOS
En términos de la existencia e importancia de Dios, se pueden mencionar:
Existencialismo Ateo
- Representado por Jean-Paul Charles Aymard Sartre.
- Niega la existencia de Dios, por tanto no existe la naturaleza humana, el hombre es lo que él mismo se ha hecho.
- «La existencia precede a la esencia»
Existencialismo Cristiano
- Representado por Søren Kierkegaard.
- Defendió la idea de un cambio de fe en el modo de vida cristiano que aunque incomprensible y lleno de riesgos, era el único compromiso que , según creía podía salvar al individuo de la desesperación.
- «Las cosas más importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia.»
Existencialismo Agnóstico
- Representado por Martin Heidegger y Albert Camus.
- La existencia o no de Dios es una cuestión irrelevante para la existencia humana.
- Dios puede o no existir. Y el problema, tan sólo por tener una idea firme, no soluciona los problemas metafísicos del hombre.

— Jean-Paul Charles Aymard Sartre
París 21 de junio de 1905 - 15 de abril de 1980).
Conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista.
— Jean-Paul Charles Aymard Sartre
Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir.
— INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
— La educación existencialista le da gran importancia al aspecto emocional, afectivo y sensible.
— Recomienda un currículo donde las artes y las humanidades prevalezcan.
— Considera que las Humanidades son las que ejercen el mejor impacto humano, pues le muestra su sufrimiento, inquietudes, odio, amor, incertidumbres.
INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
— La educación existencialista le da gran importancia al aspecto emocional, afectivo y sensible.
— Recomienda un currículo donde las artes y las humanidades prevalezcan.
— Considera que las Humanidades son las que ejercen el mejor impacto humano, pues le muestra su sufrimiento, inquietudes, odio, amor, incertidumbres.
CONCLUSIONES
Más que una escuela homogénea, se trata de un conjunto de diversas revueltas que se dieron en contra de la filosofía tradicional. Estos filósofos se centraron en el análisis de la condición de la existencia humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida.
****Tercera diapo
Søren Kierkegaard
— Nació en Copenhague, 5 de mayo de 1813 – Id., 11 de noviembre de 1855
— Fue un prolífico filósofo y teólogo danés del siglo XIX
— Criticó con dureza el hegelianismo
— Padre del existencialismo
Obras
— O lo uno o lo otro (1843) (Enten – Eller)
— Temor y temblor (Frygt og Bæven)
— Migajas filosóficas (Philosophiske Smuler)
— El Tratado de la Desesperación
— Diario de un seductor
Kierkegaard
— Filosofía de la vida
— Filosófo de la existencia
— El ser no es lo general sino lo particular. Importa más la parte que el todo.
— Libertad: lo uno o lo otro....
— La decisión
— Hamlet: ser o no ser
— Elegir en el mundo le provoca angustia y elegirse a sí mismo, desesperación, que es la 'enfermedad mortal':
— Miedo: ante algo
— Angustia: ante nada
— Luego el hombre pasa por tres estadios:
— 1ero: estético
— Vive de sus sensaciones
— Placeres nuevos constantamente
— Nada de orientación
— Narcisista
— No se enomora (Don Juan)
— Puro seductor
— En el fondo: nada le satisface...
— Límite:
— desespera de todo ello, pero una desesperación postiva
— Lo ayuda a buscar algo más elevado
2do: ético
• Vida de reglas universales y necesarias
• Vida precisa y racionalizada
Límite:
Se da cuenta de que vale más el deber que el amor,
la ley que la religión.
Esto Lo ayuda a buscar algo más
3ro: religioso
Angustia:
ante la nada
Por ser finitos, limitados,
experimentamos nuestra nada,
pero eso también nos abre a Dios,
nos revela nuestro deseo de infinito
Experiencia religiosa
• Cristo, camino de salvación
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2019.10.22 06:33 Twister301 Filosfia John Locke, David Hume, Berkeley George

John Locke

Es considerado uno de los padres del liberalismo y del empirismo.
"Algunas consideraciones sobre las consecuencias de la baja del interés (1692)"

David Hume

Fue filósofo, economista e historiador escocés que dejó su huella hasta nuestro tiempo.

Berkeley George

"substancia material"
Considerando en sí misma, esa idea en particular, pero en cuanto que suponemos que a esa idea le corresponde una entidad aparte de los objetos de la percepción, no estamos sino cediendo al engaño de las palabras.
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2019.10.22 05:43 Twister301 Filosofia Descartes,Spinoza y Leibniz

Descartes

Spinoza

Leibniz

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2016.04.22 20:55 Tategue LATINOAMÉRICA HOY:...LA RESTAURACIÓN DE LA DERECHA.... "LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA"

Dice:...RICARDO FORSTER
Vivimos en la sociedad del espectáculo y de lo que algunos
pensadores contemporáneos han llamado la época de la "ESTETIZACIÓN
DEL MUNDO”, un tiempo caracterizado por la combinación de un
"CAPITALISMO ARTÍSTICO” inclinado a la forma “bella y espectacular”, al
diseño
cuidadoso de todos y cada uno de los objetos que rodean nuestra vida
cotidiana y a la invención de mecanismos hipersofisticados de producción
de mercancías envueltas en un “aura” fascinante que alimentan
permanentemente nuestra siempre insatisfecha inclinación al goce
mientras crece la concentración de la riqueza y la exclusión de millones de
personas a lo largo del planeta. Todo esto arrojando el contenido, lo
sustantivo, el valor de uso de los objetos que reclaman nuestra atención y
que electrizan nuestros deseos, al tacho de los desperdicios, mostrando
que lo único relevante es el efecto de fascinación que la mercancía ejerce
sobre el ciudadano-consumidor y que ha sabido expandir la lógica del
consumo hasta niveles impresionantes atravesando todas las esferas de la
vida social e individual. Nuevas y complejas estrategias de colonización de
las conciencias se despliegan en el interior de sociedades atrapadas en
esta dialéctica que incluye la imposibilidad de sustraerse a la promesa de
goce y felicidad que emana de la mercancía junto con la inevitable
insatisfacción que atraviesa el mundo del mercado.
Varios años antes de que Marx hablara del fetichismo de la mercancía,
Baudelaire comprendió que se abría una nueva época en la que los
objetos serían constituidores de las fantasías de los sujetos, verdaderas
criaturas capaces de cobrar vida y de ejercer un efecto de seducción
capaz de determinar sentimientos, afectos, visiones y prácticas de los
seres humanos. Sin esa usina de fantasías e ilusiones el capitalismo no
hubiera podido sobrevivir y expandirse globalmente. Nunca hay que
perder de vista que la expropiación de la experiencia social y comunitaria
constituye uno de los más significativos logros del Sistema que, para
sostener su dominación, necesita algo más que garrote y represión.
La fase neoliberal del capitalismo es la más acabada manifestación de la
distribución regresiva de la renta de modo constante y exponencial hasta
transformar esta etapa en la de mayor desigualdad de la historia; y la
generalización de una estrategia de hegemonía cultural que se basa,
fundamentalmente, en el papel de vanguardia operativa de los grandes
medios de comunicación y en la multiplicación al llamado de un goce
desenfrenado e ilimitado cuyo cierre no se encuentra en ninguna parte y
que se corresponde con un capitalismo irrefrenable y destructivo de la vida
social y de la naturaleza. La subjetividad es el terreno de la disputa, el
centro de la intensificación de dispositivos que internalizan, en los
individuos, las formas imaginarias de una conciencia que rompe todos los
vínculos de solidaridad entre las personas y que corre presurosa hacia la
“SERVIDUMBRE VOLUNTARIA”. Descifrar el porqué del avance de la
derecha
restauracionista en Latinoamérica, implica desentrañar el funcionamiento
de estos dispositivos que hacen pie en el sentido común y en la
producción de subjetividad principalmente en aquellos sectores de la
sociedad que tienen todo para perder allí donde crece la hegemonía de la
financiarización del capital y que, sin embargo, se dejan seducir por los
globos de colores y la revolución de la alegría.
Una impresionante maquinaria comunicacional, una fábrica de sueños, de
imágenes y de ficciones trabaja sin descanso para determinar nuestros
hábitos y nuestras “necesidades” que, siendo una invención del mercado,
acaban por convertirse en imprescindibles para nuestras vidas aunque
antes nos arreglábamos muy bien sin esos objetos artificiales. Un individuo
autorreferencial, solipsista, girado sobre sí mismo, ciego para lo exterior y
profundamente atrapado en una lógica narcisista y hedonista es el nuevo
sujeto de una época que ha quebrado la relación entre el individuo y la
comunidad, para privilegiar la expansión ilimitada de un individualismo que
atraviesa cada una de las esferas de la existencia. Esa maquinaria
comunicacional es, a su vez, una fábrica de ficciones que se ha convertido
en la gran mediadora entre las personas y la realidad; o, dicho desde otra
perspectiva, es la fuente de producción de una realidad ficcionalizada que
es interiorizada por el individuo como si fuera la verdadera realidad. Cada
vez más se ve el mundo a través de los dispositivos mediáticos, cada vez
más la experiencia de la realidad no la hace cada uno sino que es
generada en los laboratorios de la industria del espectáculo y la
comunicación. Somos dichos y construidos por estos lenguajes
tecnológicos que despliegan las 24 horas del día sus tentáculos
informativos y sus infinitas maneras de ficcionalizar el mundo en el que
vivimos. Sin darnos cuenta somos hablados por un “Gran Otro” que se
inmiscuye en lo más profundo de nuestra intimidad y organiza nuestra
representación del mundo.
Las democracias contemporáneas han demostrado ser permeables a
estas formas livianas de totalitarismo, formas que operan sobre los
individuos hasta formatear conductas y actitudes. Es una tarea urgente de
los proyectos emancipadores deconstruir el funcionamiento de estas
“democracias fósiles” como las ha denominado Álvaro García Linera.
Democracias vacías, sin espesor ni contenido, que solo operan en el
ámbito de las formas abstractas y en el interior de dispositivos organizados
por los lenguajes de la comunicación de masas. La nueva derecha que
hoy avanza en nuestro continente ha sabido, a diferencia de otras épocas,
apropiarse de esas democracias exhaustas para ponerlas a su servicio y,
para ello, han sabido hacer de las grandes empresas mediáticas los
instrumentos fundamentales para construir sentido común y opinión
pública. Sin el lugar central de los medios en la construcción del imaginario
social no sería capaz, el neoliberalismo, de imponerle a la sociedad sus
condiciones y sus mecanismos de dominación.
Habitantes fascinados de múltiples fábulas que van definiendo nuestros
gustos, nuestros valores, nuestros afectos y nuestros prejuicios hasta
conducirnos a mirar el mundo a través de los ojos del poder, esa es la sutil
y sostenida producción de subjetividad que se expande desde las fábricas
comunicacionales. Siempre recuerdo aquel día en que estando parado en
una esquina emblemática de la Buenos Aires oligárquica, la esquina de
Suipacha y Arroyo frente a la embajada de Brasil, un encargado de edificio
me saludó y, estrechándome en un abrazo, me dijo que él se identificaba
con el kirchnerismo, pero cuando le pregunté por sus compañeros
encargados de los otros edificios de aquel barrio de clase alta me contestó
que “ellos miraban la realidad y al país a través de los ojos de los dueños
de los pisos.”
Más claro imposible. La producción intensiva de una subjetividad deudora
de la “mirada de la dominación” constituye lo que un filósofo renacentista
inmortalizó como la inclinación de los muchos hacia la
“servidumbre voluntaria”.
En estos inquietantes días argentinos somos testigos de una confluencia
que tiene obnubilada a una parte de la sociedad: la que reúne a la
servidumbre voluntaria con el síndrome de Estocolmo.
El relato neoliberal que hoy encarna Francisco Macri, ha sabido penetrar
hondamente en el sentido común a un nivel tal que se acepta como algo
bueno y natural que los gerentes de los grandes bancos y empresas
multinacionales ocupen los principales puestos en el Poder Ejecutivo;
como si la famosa “opinión pública” (esa misma que tan pacientemente
crean los medios corporativos) creyese que por ser millonario o CEO de
alguna gran empresa se es portador de la facultad, fantástica y loca, de
irradiar su riqueza al conjunto de la sociedad. Más allá incluso de la teoría
del derrame, la nueva construcción propagandística (astutamente apoyada
en lo que llamaba “estetización del mundo” propalada globalmente por el
capitalismo “artístico” y reproducida desde las grandes maquinarias
mediáticas y publicitarias) sigue bombardeando a la sociedad con la
“corrupción del populismo”, mientras la risa infernal de los poderosos se
multiplica para goce de aquellos votantes que están fascinados con sus
depredadores y ciegos a la destrucción de su propia vida y del futuro de
sus hijos.
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2015.12.27 12:11 qryq La Sociedad de Ser (2)

La teoría de que la meta de la vida es satisfacer todos los deseos humanos fue francamente proclamada, por primera vez desde Aristipo, por los filósofos de los siglos XVII y XVIII. Este concepto pudo surgir fácilmente cuando <> dejó de significar <> (como en la Biblia, y más tarde en Spinoza) y llegó a significar ganancia material, económica, en el periodo en que la clase media se libró no sólo de sus grilletes políticos, sino de todos los vínculos con el amor y con la solidaridad, y creyó que vivir sólo para uno mismo significaba ser más y no menos. Hobbes consideraba que la felicidad es el progreso continúo de una codicia a otra; La Mettrie hasta recomendaba las drogas, que por lo menos ofrecían la ilusión de la felicidad; para Sade la satisfacción de los impulsos crueles era legítima, precisamente porque existían y deberían ser satisfechos. Estos pensadores vivieron en la época de la victoria final de la clase burguesa. La que había sido práctica no filosófica de los aristócratas se convirtió en práctica y teoría de la burguesía.
Desde el siglo XVIII se han desarrollado muchas teorías éticas: algunas fueron formas más respetables del hedonismo, como el utilitarismo; otras fueron sistemas estrictamente antihedonistas, como los de Kant, Marx, Thoreau y Schweitzer. Sin embargo, en la época actual, se ha regresado a la práctica y a la teoría del hedonismo radical. El concepto de un placer ilimitado forma una extraña contradicción con el ideal de un trabajo disciplinado, similar a la contradicción entre la aceptación de la ética de un trabajo obsesivo y el ideal de pereza completa durante el resto del día y las vacaciones. Por otra parte, la línea de ensamble interminable y la rutina burocrática, y por otra, la televisión, el coche y el sexo, forman una combinación contradictoria. El trabajo obsesivo produce la locura, tanto como la pereza completa, pero con esta combinación se puede vivir.
Además, ambas actitudes contradictorias corresponden a una necesidad económica: el capitalismo del siglo XXI se basa en el consumo de bienes y el uso de servicios al máximo, y también en el rutinario trabajo de conjunto.
Las consideraciones teóricas demuestran que el hedonismo radical no puede conducir a la felicidad, y explican por qué no puede hacerlo, dada la naturaleza humana, pero aun sin un análisis teórico, los datos disponibles muestran muy claramente que nuestra "busca de la felicidad" no produce bienestar. En nuestra sociedad somos claramente infelices: solitarios, angustiados, deprimidos, destructivos y dependientes: nos alegramos cuando podemos matar el tiempo que hemos ahorrado con tanto trabajo.
La segunda premisa psicológica de la época industrial (satisfacer el egoísmo individual produce armonía y paz, y se traduce en el bienestar de todos) es igualmente errónea en el terreno teórico, y su falacia se demuestra con los datos observables. El egoísmo se relaciona no sólo con mi conducta, sino con mi carácter. Significa que lo deseo todo para mí; que poseer y no compartir me da placer; que debo ser avaro, porque mi meta es tener, y que más soy cuanto más tengo; que debo sentir antagonismo a todos mis semejantes: a mis clientes a los que deseo engañar, a mis competidores a los que deseo destruir, a mis obreros a los que deseo explotar. Nunca puedo quedar satisfecho, porque mis deseos no tiene límite; debo envidiar a los que tienen más, y temer a los que tiene menos; pero debo reprimir estos sentimientos para presentarme (ante los otros y ante mí mismo) como el individuo sonriente, sincero, amable que todos simulan ser.
La pasión de tener debe producir una guerra de clases interminable. La pretensión de los comunistas de que su sistema pondría fin a la guerra de clases al suprimir las clases, fue una ficción, porque su sistema se basó y se basa en el principio del consumo ilimitado como meta de la vida. Mientras todo el mundo debe tener más, se formarán clases, habrá guerra de clases, habrá una guerra internacional. La avaricia y la paz se excluyen mutuamente.
El hedonismo radical y el egotismo ilimitado no habrían surgido como principios orientadores de la conducta económica, de no haber ocurrido un cambio radical en el siglo XVIII. En la sociedad medieval, como en muchas otras sociedades muy desarrolladas y también en las primitivas, la conducta económica estuvo determinada por los principios éticos. Por ello, para la teología escolástica, categorías económicas como el precio y la propiedad privada formaban parte de una teología moral. Reconocemos que los teólogos encontraron fórmulas para adaptar su código moral a las nuevas demandas económicas (por ejemplo, las condiciones puestas por Tomás de Aquino al concepto de <>); sin embargo, la conducta económica continuaba siendo humana y, por consiguiente, estaba sujeta a los valores de la ética humanista. En varias etapas, el capitalismo del siglo XVIII efectuó un cambio radical: la conducta económica se separó de la ética y de los valores humanos. En realidad, se supuso que la máquina económica era una entidad autónoma, independiente de las necesidades y de la voluntad humanas. Era un sistema que funcionaba solo, y obedecía a sus propias leyes. El sufrimiento de los obreros y la quiebra de un número cada vez mayor de empresas pequeñas en bien del desarrollo de las empresas mayores era una necesidad económica que podía lamentarse, pero que debía aceptarse como resultado de una ley natural.
El desarrollo de este sistema económico ya no quedó determinado por la pregunta: ¿Qué es bueno para el hombre?, sino la pregunta: ¿Qués es bueno para el desarrollo del sistema? Se trataba de ocultar lo enconado de este conflicto suponiendo que lo que era bueno para el desarrollo del sistema (o aun para una sola gran empresa) también era bueno para la gente. Esta interpretación se vio reforzada por una interpretación subsidiaria: que las cualidades mismas que el sistema requería de los seres humanos (egotismo, egoísmo y avaricia) eran innatas a la naturaleza humana; por ello, no sólo el sistema sino la misma naturaleza humana las fomentaba; se suponía que las sociedades en que no existía el egotismo, el egoísmo y la avaricia, eran "primitivas", y sus habitantes eran como "niños". La gente se negó a reconocer que estos rasgos que habían dado el ser a la sociedad industrial no eran impulsos naturales, sino producto de las circunstancias sociales.
No es menos importante este factor: la relación de la gente con la naturaleza se volvió muy hostil. Por ser "caprichos de la naturaleza", que por las condiciones mismas de nuestra existencia estamos dentro de la naturaleza, y porque con el don de nuestra razón la trascendemos, hemos tratado de resolver nuestro problema existencial renunciando a la visión mesiánica de la armonía entre la humanidad y la naturaleza, y al conquistar a la naturaleza, al transformarla para nuestros fines, su conquista se ha convertido, cada vez más, en equivalente de destrucción. Nuestro espíritu hostil y de conquista nos ciega al hecho de que los recursos naturales tienen límites y pueden agotarse, y que la naturaleza luchará contra la rapacidad humana.
La sociedad industrial desprecia la naturaleza, todas las cosas que no están hechas por máquinas, y los pueblos que no son fabricantes de máquinas. Hoy día la gente se siente atraída por los objetos mecánicos, por el poder de las máquinas, por lo que no tiene vida, y cada vez más por la destrucción.
La Necesidad Económica de un Cambio Humano
Hasta ahora, el argumento que hemos expuesto hasta aquí dice que los rasgos de carácter engendrados por nuestro sistema socioeconómico, o por nuestra manera de vivir, son patógenos y a la larga enferman al individuo y, por consiguiente, a la sociedad. Sin embargo, hay un segundo argumento, desde un punto de vista enteramente distinto, en favor de procurar cambios psicológicos profundos en el Hombre como alternativa a una catástrofe económica y ecológica. Se encuentra en dos informes encargados por el Club de Roma, uno a D.H. Meadows, y otro a M.D. Mesarovic y E. Pestel. Ambos informes se refieren a las tendencias tecnológicas y demográficas en escala mundial. Mesarovic y Pestel concluyen que sólo unos cambios tecnológicos y económicos radicales de nivel mundial, que se apliquen según un plan maestro, pueden <>. Los datos que ofrecen como prueba de su tesis se basan en la investigación más universal y sistemática realizada hasta ahora. Mesarovic y Pestel concluyen, además, que estos cambios sólo son posibles <>. Lo que ellos dicen confirma lo que otros afirmaron antes y después de que su informe fue publicado: una nueva sociedad es posible sólo si, en el proceso de desarrollarla, también se forma un nuevo ser humano, o en términos más modernos, si ocurre un cambio fundamental de la estructura de carácter del Hombre contemporáneo.
En el otro extremo de la escala se encuentra E. F. Schumaker, quien también es economista, pero al mismo tiempo humanista radical. Su demanda de un cambio humano radical se basa en dos argumentos: nuestro actual orden social nos enferma; sufriremos una catástrofe económica a menos que cambiemos radicalmente nuestro sistema social.
La necesidad de un profundo cambio humano no sólo es una demanda ética o religiosa, ni sólo una demanda psicológica que impone la naturaleza patógena de nuestro actual carácter social, sino que también es una condición para que sobreviva la especie humana. Vivir correctamente ya no es sólo una demanda ética o religiosa. Por primera vez en la historia, <>. Sin embargo, esto sólo será posible hasta el grado en que ocurran grandes cambios sociales y económicos que le den al corazón humano la oportunidad de cambiar y el valor y la visión para lograrlo.
CONTINUARÁ...
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2015.12.26 13:24 qryq La Sociedad de Ser (1)

EL FIN DE UNA ILUSIÓN
La gran promesa de un Progreso Ilimitado (la promesa de dominar la naturaleza, de abundancia material, de la mayor felicidad para el mayor número de personas, y de libertad personal sin amenazas) ha sostenido la esperanza y la fe de la gente desde el inicio de la época industrial. Desde luego, nuestra civilización empezó cuando la especie humana comenzó a dominar la naturaleza en forma activa; pero ese dominio fue limitado hasta el advenimiento de la época industrial. El progreso industrial, que sustituyó la energía animal y humana por la energía mecánica y después por la nuclear, y que sustituyó la mente humana por la computadora, nos hizo creer que nos encontrábamos a punto de lograr una producción ilimitada y, por consiguiente, un consumo ilimitado; que la técnica nos haría omnipotentes; que la ciencia nos volvería omniscientes. Estábamos en camino de volvernos dioses, seres supremos que podríamos crear un segundo mundo, usando el mundo natural tan sólo como bloques de construcción para nuestra nueva creación.
Los hombres y, cada vez más, las mujeres tenían un nuevo sentimiento de libertad; se convertían en amos de sus vidas: las cadenas feudales habían sido rotas y el individuo podía hacer lo que deseara, libre de toda traba, o así lo creía la gente. Aunque esto sólo era verdadero en relación con la clase alta y la media, sus logros podían hacer que los demás tuvieran fe en que posteriormente la nueva libertad podría extenderse a todos los miembros de la sociedad, siempre que la industrialización continuara progresando. El socialismo y el comunismo rápidamente cambiaron, de ser movimientos cuya meta era una nueva sociedad y un nuevo hombre, en movimientos cuyo ideal era ofrecer a todos una vida burguesa, una burguesía universalizada para los hombres y las mujeres del futuro. Se suponía que lograr riquezas y comodidades para todos se traduciría en una felicidad sin límites para todos. La trinidad <> formaba el núcleo de una nueva religión: el Progreso, y una nueva Ciudad Terrenal del Progreso remplazaría a la Ciudad de Dios. No es extraño que esta nueva religión infundiera energías, vitalidad y esperanzas a sus creyentes.
Lo grandioso de la Gran Promesa, los maravillosos logros materiales de la época industrial debe concebirse claramente para poder comprender el trauma que produce hoy día considerar su fracaso. La época industrial no ha podido cumplir su Gran Promesa, y cada vez más personas se dan cuenta de lo siguiente:
 * La satisfacción ilimitada y los deseos no produce bienestar, no es el camino de la felicidad ni aun del placer máximo. * El sueño de ser los amos independientes de nuestras vidas terminó cuando empezamos a comprender que todos éramos engranajes de una máquina burocrática, y que nuestros pensamientos, sentimientos y gustos los manipulan el Gobierno, los industriales y los medios de comunicación para las masas que ellos controlan. * El progreso económico ha seguido limitado a las naciones ricas, y el abismo entre países ricos y los pobres se agranda. * El progreso técnico ha creado peligros ecológicos y de guerra nuclear; ambos pueden terminar con la civilización, y quizás con toda la vida. 
Cuando fue a Oslo a recibir el Premio Nobel de la Paz (1952), Albert Schweitzer desafió al mundo: <<...a atreverse a enfrentar la siguiente situación... El hombre se ha convertido en un superhombre... pero el superhombre con su poder sobrehumano no ha alcanzado el nivel de la razón sobrehumana. En la medida en que su poder aumente se convertirá cada vez más en un pobre hombre... Debe despertar nuestra conciencia el hecho de que todos nos volvemos más inhumanos a medida que nos convertimos en superhombres>>.
¿Por qué fracasó la Gran Promesa?
El fracaso de la Gran Promesa, además de las contradicciones económicas esenciales del industrialismo, surgió junto con el sistema industrial debido a sus dos principales premisas psicológicas: 1) La meta de la vida es la felicidad; esto es, el máximo de placer, que se define como la satisfacción de todo deseo o necesidad subjetiva que una persona puede tener (hedonismo radical); 2) El egotismo, el egoísmo y la avaricia, que el sistema necesita fomentar para funcionar, producen armonía y paz.
Es bien sabido que los ricos a través de la historia han practicado el hedonismo radical. Los que contaban con recursos ilimitados, como la élite de Roma, de las ciudades italianas del Renacimiento y de Inglaterra y Francia en los siglos XVIII y XIX trataron de encontrar un sentido a la vida en el placer ilimitado; pero aunque el máximo placer (e hedonismo radical) fue el objetivo de ciertos grupos en determinadas épocas, con una sola excepción anterior al siglo XVII, la teoría del bienestar no fue sustentada por los grandes Maestros de la Vida en China, India, el Carcano Oriente y Europa.
Esa única excepción es el filósofo griego Aristipo, discípulo de Sócrates quien enseñó que sentir el máximo placer corporal constituye la meta de la vida, y que la felicidad es la suma total de los placeres gozados. Lo poco que sabemos de este filósofo se lo debemos a Diógenes Laercio, pero basta para mostrar a Aristipo como el único hedonista real, para el que la existencia de un deseo era la base del derecho para satisfacerlo, y así conseguir la meta de la vida: el placer.
Epicuro difícilmente puede ser considerado representante del tipo del hedonismo de Aristipo. Aunque para Epicuro el placer <> era la meta más elevada, para él este placer significaba <> (aponía) y tranquilidad del alma (ataraxia). Según Epicuro, el placer que significa la satisfacción de un deseo no puede constituir la meta de la vida, porque este placer necesariamente es seguido por algo no placentero, y esto aparta a la humanidad de su meta real: la ausencia de dolor. Sin embargo, parece que Epicuro representaba cierto tipo de subjetivismo opuesto al pensamiento de Aristóteles, hasta donde los contradictorios informes sobre la filosofía de Epicuro nos permiten hacer una interpretación.
Ninguno de los otros grandes maestros enseñó que la existencia real de un deseo constituyera una norma ética, sino que se interesaban por el bienestar óptimo de la humanidad. El elemento esencial de su pensamiento era la distinción entre aquellas necesidades (deseos) que sólo se sienten subjetivamente y cuya satisfacción produce un placer momentáneo, y las necesidades que están enraizadas en la naturaleza y cuya satisfacción fomenta el desarrollo humano y produce eudaimonia, o sea, <>. En otras palabras, se preocupaban por distinguir entre las necesidades puramente subjetivas y las necesidades objetivamente válidas: una parte de las primeras es dañosa para el desarrollo humano, y las segundas están en armonía con los requerimientos de la naturaleza humana.
CONTINUARÁ...
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Los grandes filósofos, de hecho, siempre pensaron en los problemas humanos básicos, y sus obras son compendios de consejos prácticos y accesibles para vivir una vida más plena. La fuente de la felicidad yace en nuestro interior. Cuando nuestra mente está en calma, cuando nuestra perspectiva es positiva y -al mismo tiempo- realista, ... F: https://www.facebook.com/TheGuadaloops I: https://www.instagram.com/theguadaloops/ T: https://twitter.com/theguadaloops Management & Booking: [email protected] Esto es una linea del tiempo de todos los filósofos. Esto es una linea del tiempo de todos los filósofos. ... La Felicidad en Tiempos de Crisis / Vídeo oficial - Duration: 44:33. La concepción de la felicidad en el estoicismo como imperturbabilidad y la renuncia a los deseos de bienes exteriores. Expone el Dr. Nicolás Zavadivker. Enjoy the videos and music you love, upload original content, and share it all with friends, family, and the world on YouTube. SALFATE En Busca de la Felicidad Teorías Filosóficas Parte1 2 360p ... El hombre que inspiró la película 'En Busca de la felicidad' habla sobre el ... Porqué ELIMINARON a LOS GNÓSTICOS ... Los filósofos de la antigua Grecia, que nos han enseñando como la cúspide del pensamiento humano tienen un pensamiento diferente respecto de la felicidad que nos muestran los tlamatinime de ... Provided to YouTube by WM Mexico La Teoría de la Felicidad · The Guadaloops La Teoría de la Felicidad ℗ 2019 La Tuna Entertainment Group, S.A. de C.V. distribuido por Warner Music México S.A ...